jueves, 3 de abril de 2014

77.

Porque la vida, al igual que los bienes, es muy efímera.

Hay una pequeña porción de personas que ven morir a otras casi a diario, pero la mayoría no. Los médicos ven morir personas, su oficio depende de que eso no suceda, pero es una profesión que no puede luchar contra lo inevitable. Los soldados ven morir a muchos, casi siempre por consecuencia directa de sus disparos o de los disparos que intentan esquivar. Existe también una cantidad enorme de personas que acompañan a sus seres queridos en el lecho de muerte, a quien despiden con una lágrima. Afortunadamente, ni siquiera las familias numerosas ven morir gente son su sangre a diario.
Lo cierto es que yo no soy ni médico ni soldado.
He visto a Lucía luchar dieciséis años un: "te quedan dos meses de vida". La he visto morir, no sin antes sonreírme de forma inmortal. Y la he visto coger un vestido, unos tacones y mucho valor. Abrir la puerta y salir de esta. Cientos de veces. La he visto cambiar el clima de una ciudad entera provocando un terremoto de una carcajada. La he visto entera, rota, alegre, vestida de domingo y desnuda de viernes. La he visto sufrir por amor y lo he contado en tu propia piel. La he visto romper a llorar sólo por simular el mar cuando lo echaba de menos.
Pero a ti te he visto parar taxis y trenes para salvarte o salvarla. Te he visto y tal ver por eso siempre he creído que todos los días serian tuyos.
Y quizás cuando mañana despierte desearé que no fuese hoy. Quizás te lleves tu alegría, tu risa, tu tristeza, pero a mi me quedan los recuerdos de las vacaciones en tu casa, las fiestas a las que me llevabas, tu risa contagiosa y el haberme podido despedir.

              A Carlos y Lucía,
05/1990-04/2014. 03/1994-07/2010

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