viernes, 14 de febrero de 2014

76.

XXI-VII-MMX


Esta noche es diferente.

No hace mucho eramos felices. No entendíamos de economía, ni política, ni lo necesitábamos. No comíamos espinacas y nuestras madres nos castigaban con la visión del plato lleno y nombrando a los niños de África. No hace tanto de eso. No hace tanto que conocemos quienes son esos niños. No hace tanto que entendemos quienes son esas personas deshechas que vemos en los bancos entre cartones y mantas. No hace tanto que entendemos que "prima" es una palabra polisémica de riesgo.
Pero ahora lo sabemos.
Quien haya descubierto el placer de sumergirse en la historia de los libros, habrá sido testigo de los mayores horrores (y errores) que el ser humano ha cometido. Hemos sido testigo de que lo que nos diferencia de Duncan (mi mascota) es la palabra.

En palabras de Dan Brown: "La ciencia puede haber aliviado las penurias de la enfermedad y el trabajo, así como habernos proporcionado una amplia colección de artilugios para nuestro entretenimiento y comodidad, pero nos ha dejado un mundo sin milagros. Nuestras puestas de sol han sido reducidas a longitudes de onda y frecuencias. Las complejidades del universo han quedado desglosadas en ecuaciones matemáticas. Incluso la tecnología que promete unirnos, en realidad, nos divide. Cada uno de nosotros está electrónicamente conectado a los demás y, sin embargo, nos sentimos completamente solos. Nos bombardean con imágenes de violencia, división, fractura y traición. El escepticismo se ha convertido en virtud. Y el cinismo y la exigencia de pruebas, en pensamiento ilustrado. ¿De veras le sorprende a alguien que los seres humanos se sientan hoy más deprimidos y derrotados que en ningún otro momento de la historia?"
"Somos una especie fracturada y frenética... que se hunde en una espiral de destrucción".

Pero esta noche es diferente...

Hay un silencio perturbador. Aquel que deja una persona cuando fenece. Aquello tan tentador que busca la muerte.  Sonidos que no vuelven, por mucho que queramos oírlos. Es una voz que se deja de escuchar y que muchos temen olvidar. Es una falta en tu vida que no se puede llenar.
Lo definitivo asusta porque no se puede cambiar, sucede un día porque si cuando nunca pensábamos que pasaría y que veíamos tan lejano.
La frase "todo vuelve" pierde cierta credibilidad en el momento en el que nos damos cuenta de que las charlas con esa persona ya no volverán, ni su compañía, y que en realidad nunca lo hará, no por una decisión sino porque la vida quiso que así fuera.
Mientras la realidad atropella, se descubre el sonido del silencio. Tanto temor al silencio tiene fundamento, en cuanto que no se pronuncia, parece que no existe, y si no existe se genera un vacío.
No es imprescindible asignar palabras a todo, hay cosas que simplemente no se escuchan con los oídos pero si con el alma.
La vida va más allá de todo tipo de explicación, y al fin y al cabo lo relevante es aquel ruido antes y después del silencio.

Sentir es humano, lo experimentamos pero no se puede palpar y por más que todos intenten darle una definición siempre será inexplicable. No hay un solo modo de sentir, cada persona lo hace a su manera. Quizás pasamos nuestra vida descifrando cual de todas esas formas es la que nos alcanzará la felicidad.
Sin darnos cuenta cada día probamos tantas sensaciones, buscadas o inesperadas pero que en definitiva, siempre aparecen. Justamente sentir te hace vivir. El mundo necesita de personas que se animen a sentir. Para saber quién es quien, es esencial conocer el modo de sentir, la dificultad es entender qué siente cada uno.

Personas que entiendan que vivir consiste en realizar cambios, no poner excusas. Ser motivado no manipulado. Ser útil no utilizado. Sobresalir no competir. Conseguir autoestima no auto-compasión. Escuchar a uno mismo no las opiniones ajenas. Amándose, cuidándose y respetándose.
Encontrar un color, aspirar el cielo y que eso te ayude a relajarte.

Uno haría lo imposible por no sentir nada cuando todo duele sin embargo al intentarlo nos perdemos, nos olvidamos de demostrar lo que somos. Dejamos de ser y es imperdonable. Te conviertes en un vacío que muere lentamente. Para no ver cerramos los ojos. Para no escuchar nos tapamos los oídos. Y para no sentir, ¿qué hacemos?



- Estaba a punto de olvidarlo.
+ Y, ¿qué pasó?
- Me volvió a escribir


"LAS PALABRAS SON VIDA. SI TUS OJOS PUDIERAN HABLAR, ¿QUÉ DIRÍAN?"
La ladrona de libros. 



3 comentarios:

  1. "Lo definitivo asusta porque no se puede cambiar". Eso me ha encantado. Y la frase, y... TODO.
    I N C R E I B L E guapa.

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    1. ¡Otra cosita! Te he nominado a los Liebster Awards. Pásate por mi blog para más información, pero te aseguro que te van a encantar.
      Un besazo.

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  2. Waw. Menuda entrada. Me ha encantado. Tienes un blog genial y cuenta con que me pase a menudo, sería un placer que te pasaras por el mío. Un beso ENORME desde
    http://somosabracadabrantes.blogspot.com.es

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