domingo, 27 de octubre de 2013

75.

Esos magníficos momentos, esos.
Situaciones que cuando te dan de boca decides dejarlo. Al principio te dices por dentro: Se acabó. Ya no más. Pero decirte eso a ti misma o como quien dice: Me voy a poner a estudiar. Venga claro. ¿A quién quieres engañar? No se acabó.
Entonces tienes esa necesidad de contar lo que has decidido. Llamas a tus amigos/as, y se lo dices: Mira tía, paso en serio. Se acabó, yo así no sigo, asique hasta aquí hemos llegado. Y te dicen: Es lo mejor, ya verás, has hecho bien.
¿A quien quieren engañar? A ellos mismos seguro que no, porque por dentro están pensando: No te lo crees ni tu. Y se están descojonando porque saben que no se acabó, te conocen y saben que la fuerza de voluntad no la tienes tan desarrollada como para decir no.

Pero bueno, a ti no te para ahora mismo ni Falete, por lo tanto, te vas a tu casa, muy feliz de la decisión que has tomado, al cien por cien segura. Y nada. Se acabó.

9:00am.
*Piiiiii, piiiiii.*
Toca estudiar hoy. Te despiertas, te haces la remolona en la cama, entre las sabanas alborotadas y la cama deshecha como si hubiera habido ahí una manada de leones, coges el móvil, lo enciendes.

6 mensajes nuevos de 4 conversaciones”. Puto whatsapp, a ver quién será ahora.


- “Te echo de menos”.
+ Buenos días :).

A la mierda, ¿se acabó? ¿Eso qué es? Aquí no se acaba nada hasta que yo lo diga, si total no me creyó nadie, ni yo misma, ¿a quién quiero engañar?

Y desde la cama piensas: ¡HOY VOY A VERTE DE NUEVO!
Buenos días de Domingo coño, ¡buenísimos días!

Ojalá esta vez sea diferente y sea de verdad. ¿No?

Sabes que no, igual que sabías que no se había acabado, pero no somos acaso las personas ese animal que ama tropezar veinte veces con la misma piedra.




Que sí de verdad… que esta vez va en serio. Esta vez será diferente.

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Corazones rotos