+ Lo que yo quiero es ser normal
- Define normal.
+ No quiero seguir teniendo este miedo, me paraliza... Parece
que no sepa vivir mi vida.
- ¿Y dónde quieres aprender?
+ Aquí. Para eso vengo.
- Creí que la psicoterapia sirve para ayudar a la gente a
cambiar, no para enseñarles a vivir.
+ Entonces, ¿qué hago?
- Vivir.
+ Tengo miedo.
- Pues vive con miedo. Enfréntate al miedo, descubre cómo es
realmente. ¿Y si descubres que no es para tanto? A lo mejor prefieres una vida
con miedo que una vida con miedo al miedo
+ No puedo. Tiene que haber otra manera, ¿medicación?
- Bueno, es una posibilidad... ahora dependes del miedo, es
lo que guía todos tus actos. ¿De verdad lo quieres sustituir por una pastilla?
+ No puedo....
- ¿Has aprendido a conducir?
+ Sí.
- ¿Has aprendido a caminar?
+ Sí.
- ¿Sabes leer y escribir?
+ Por supuesto.
- No entiendo cómo pudiste conseguir aprender todo esto sin
atreverte a hacerlo. ¿Cómo puedes aprender a conducir sin vencer el miedo a
subir a un coche? ¿Cómo se puede aprender a nadar sin vencer el miedo a
enfrentarse a una piscina?
+ No recuerdo haber pasado miedo al enfrentarme a esas
situaciones, pero en esta ocasión...
- Si no puedes recordar miedo en esas situaciones es porque
a lo mejor no te permitiste la opción de sentir miedo, ¿verdad?
+ Puede ser.
- Según eso, tu problema se reduce a que ahora estás
escogiendo recordar el miedo que sientes ante el reto al que te enfrentas ahora.
El miedo es común, pensar que
sentir miedo es inaceptable y hacerse un juicio de valor por ello, es dañino, mejor
aceptarlo para que sea menos denso, como no somos máquinas tenemos emociones, aunque
se tiendan a exaltar y a preferir los estados más positivos los opuestos
también existen y los unos dan sentido a los otros, ¿miedo a vivir o miedo a
ser?
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Corazones rotos