Y si me quieres olvidar, me marcho yo.
Necesito algo que me llene, algo que me haga ver que cada
día cuenta, que es como una gran aventura.
Que me haga ver que no importa cuántas veces la vida se me
derrumbe a los pies, porque seré capaz de volver a construirlo todo de nuevo.
Me gustaba tanto perderme en tu mirada, intentar descubrir
algo más allá, ver el juego de colores cuando el sol hacía que parecieran del color del mar. Te necesitaba tanto... y aún lo sigo haciendo.
Te echo de menos. No en la manera en la que tú te esperas. No
de un modo físico. Sólo añoro la sensación que provocabas en mí. Aún ahora
cuando todo ya ha acabado consigues hacerme sentir algo. Consigues que todo
tenga sentido. No ese algo que tú crees. Simplemente algo. Te has convertido en
mi parte favorita del día. Sencillamente te echo de menos... y necesitaba
decírtelo.
Espero que algún día pienses en mí, que pienses en nosotros,
en todo lo que éramos, en todo lo que pudimos llegar a ser, que te acuerdes de
mí y te preguntes dónde estaré ahora.
El mundo es tan frágil y se derrumba tan fácilmente... que
pensar que sólo sea el amor lo que me pueda mantener con condura... y qué pena
que justo eso sea lo que me falte. Que paradoja, amor y cordura en una misma
frase. Una vez más volvemos a equivocarnos. ¿O es que nunca hemos salido de
nuestro error? ¿Estamos haciendo lo correcto? ¿Acaso alguna vez lo hicimos?
Han cambiado muchas cosas desde la última vez que pensé en
ti, han cambiado muchos recuerdos, han aflorado muchos errores que creía
olvidados… Te sigo necesitando. Ya no busco otras miradas que me llenen, buscar
es en vano. Cuanto menos te preocupes, menos tendrás que perder. Siempre
quedará un recuerdo de ti en mi, siempre que te vea en mi mente te oiré decir
las últimas palabras que me dedicaste… solo a mi.
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Corazones rotos