domingo, 17 de julio de 2011

48.



Verano, tanto te cuesta llegar, tanto te esperamos, que cuando llegas ya estamos hartos de ti. Tanto que cuando te vas, te volvemos a necesitar, eres demasiado para nosotros, porque alegras, unes, porque alejas y entristeces, porque se te recuerda y se te odia, porque se te espera con tanta ansia y se espera tanto de sí, que a veces, en ocasiones, decepcionas.

Aun así, espero recordarte con una sonrisa así que mas te vale ponerme por delante lo mejor de ti, porque para un mal tiempo ya tengo invierno, ofreceme lo mejor porque para lo peor ya tengo el otoño y no nos desvaríes porque en eso destaca la primavera.

Limítate a hacernos felices, pienso que algunos lo merecen; y yo, bueno, te compensaré haciendo de ti la estación mejor empleada, la mejor, y la más hablada.


Sé que aunque sea verano las horas de vueltas no cambian, sé que el humor puede variar, que las noches serán iguales, que día aburridos habrá a montones, divertidos también los habrá, y los que más recordaremos serán los días en los que cambiamos algo. Algo de nosotros mismo, del destino, de la vida, del día, cuando cambiamos algo, nuestra memoria selectiva, o al menos la mía, lo retendrá, y seguro, al noventa y nueve coma nueve por ciento que esos días serán los memorables.

Dame oportunidad para cambiar las cosas.
Sé memorable. Sé que puedes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Corazones rotos