jueves, 10 de febrero de 2011

40.

(Hoy habla África)

+ He de decirle que cada día adoro aún más los viernes...
- Y eso, ¿por qué?
+ Supongo, que se ha convertido en una rutina demasiado agradable y de la cual no me canso.
- ¿Podría decirme cual es esa rutina?
+ Verlo y estar con él.
- ¿Quien es él?
+ Borja.

Por fin, viernes.
Sonando el timbre que marcaba el comienzo de la cuenta atrás, para pasar las mejores horas de la semana, y eran todas ellas junto a el.
14:45 de un viernes tras otro, salía corriendo de las clases, para llegar, comer, quedar con el e irme.
No niego que si el camino hasta el, hubiera sido cuesta abajo, me hubiera tirado rodando para llegar antes.

Hoy, hoy es 5 de Noviembre. Día que parecía tan normal... en un principio, pero que se convirtió en el día clave, en el día decisivo, en el día de la cuenta atrás.
En el día que ambos sabíamos que llegaría, el día que ambos necesitabamos, ansiábamos.

Nadie sabe, lo que ese día sentía, pero puedo asegurar que era muchísimo más impresionante, bonito y sin duda, lo mejor que se podía sentir, amor puro y duro.
Lo miraba a los ojos, queriendo decirle: Bésame. Lo necesito.
Lo miraba a los ojos, queriendo decirle: Te quiero, desde el primer día.
Lo miraba a los ojos, queriendo decirle: Eres tú ¿sabes?
Lo miraba a los ojos y lo único que le quería decir era, que no cambiaría aquel momento por ninguna otra cosa.
Lo miraba a los ojos y lo único que le quería decir era, que en ese instante, YO, era la mujer mas feliz sobre la tierra.

Yo echada en el, el echado en mí, y el único testigo de lo que estaba sucediendo era la luna. Estábamos enamorándonos.

Lo miro, me mira, sonríe, yo aparto la mirada, “¿qué te ocurre?” me pregunta, “nada” contesto.
- Venga… sé cuando te ocurre algo, cuéntamelo.
+No es nada importante, solo es, que bueno… llevamos ya un tiempo viéndonos y… te he cogido mucho cariño, lo sabes ¿no?
Lo miro, me mira, lo abrazo, “no me mientas nunca” me susurra, “nunca” le susurro…



Nos sentamos a esperar, a esperar a que venga un príncipe y nos despierte de este gran sueño… y nos diga: -Ey, preciosa, esta es la realidad, sube a mi moto, y te enseño el cielo. Esas cosas que todo el mundo sueña.
Pero el problema está, cuando aparece.Si, porque aparece, lo quieras o no, alto o moreno, pequeño o flaco, rubio o con unos pantalones de adidas….pero aparece.Y te quedas allí de pie, empanada, sin pestañear a penas, vuelves a leerte todos esos jodidos cuentos que un día te contaron y te das cuenta de que sí, que es él.Pero….¿Tú que haces? ¡Pues absolutamente nada!Porque de pronto te entra un jodido pánico…y no puedes reaccionar. Te sientes como si fueses a tirarte en paracaídas desde 100.000 metros de altura, exactamente igual.
Tienes miedo de arriesgar, de que todo se acabe demasiado rápido,de que ese no sea el tío ideal, de que no sea tu príncipe, de estar escogiendo mal, tienes miedo de querer a alguien, de darlo todo por ese alguien y no recibir nada a cambio, tienes miedo de amar, y es así. Y piensas en tu único miedo que no sabes con total seguridad si pasará, al final, pero o te lanzas o te quedas amando en silencio a alguien...
- Te quiero.
-No puedes.
- ¿Por qué?
-Porque me harías daño…
-No lo haré, te lo prometo. Me he dado cuenta de que quiero estar contigo, siempre.

Hoy, estoy segura de que le quiero...
De lo que no estoy segura es de que sea una persona tan segura, como para decírselo.             





1 comentario:

  1. Una voz para la eternidadjueves, febrero 10, 2011

    ¿Podrías, dejar algo para los demás?
    Fantastica.
    Estupenda.
    Genial.
    No se, son cosas que nos suceden a todos, y no sé si esto te habrá sucedido a tí, pero es fantástico.
    Lo expresas con tánta facilidad...

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Corazones rotos