martes, 28 de diciembre de 2010

34.

(Hoy habla Borja)

Viernes santo. Por fin. Fin de semana.

Suponía ya desde un primer momento que hoy quedaría con África, nuestros viernes consistían en volver a vernos después de una larga semana, echándonos de menos aunque queríamos negarlo.

Me vino a buscar y...

+ ¡HOLA!- y me dio dos besos y un achuchón de los suyos.
- ¿Que tal?
+Pues muy bien tu sabes, harta del instituto.- Le gustaba estudiar... y aun no se como.
- Pues bueno, a ¿dónde vamos?

No podía dejar de admirarla ni un solo instante, ¿cómo podía ser tan... alegre, misteriosa, sencilla? teniendo todo lo que tenía en la cabeza, en su vida.
¿Cómo tenía tal valor, tal fuerza?
¿Qué la podía animar de esa manera?

Recuerdo sus consejos... No parecía que fuera una adolescente como otra cualquiera, era única en ese aspecto.






+Supera tus miedos, alza la voz, prometele al mundo que volverá a haber un nuevo yo, seca tus lágrimas, olvida lo inolvidable, ríe, cree en ti, y nunca, nunca, cometas el mismo error...
Cada momento es una oportunidad para cambiarlo todo. Hazlo. Esfuerzate. Pero hazlo. no te preocupes, el peor día de tu vida sólo dura 24 horas.. ahora echame cuenta. Hazlo.
-Eres increíble.

Recuerdo que, no podía dejar de abrazarla, la tenía a un metro, pero, aun quería tenerla mas cerca, quería sentir los latidos de su corazón golpeando mi pecho quería sentirla.
Recuerdo las avispas asesinas que la acosaban y recuerdo como huía, de las avispas y de mí.
Recuerdo su risa, su voz, incluso su aliento.

Y no se como lo hacía pero conseguía dejarme sin aliento, con cada frase, cada palabra, mirada, gesto.
Era ella misma, era única.



+ Gritale al mundo que me quieres.
- Te quiero.
+ ¿Por qué me lo dices al oído?
- Porque eres mi mundo.

1 comentario:

  1. Una voz para la eternidad...lunes, enero 24, 2011

    No dejas de sorprenderme.

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Corazones rotos