miércoles, 3 de noviembre de 2010

20.

Hay días en los que la luz brilla de una forma diferente, mágica, y su reflejo en el paisaje urbano hace parecer que todo es más bonito. Hasta el atasco de las 14:30 cuando el centro de la ciudad se viste de coches en cada esquina, con calles repletas de coches ansiosos por llegar a casa. Hoy es uno de esos días. Desde que hace apenas unas horas el primer rayo de sol se ha atrevido a atravesar la opaca y densa pared de nubes negras amenazantes, la luz se puede respirar de otra manera. Los coches, los edificios, el rojo de los semáforos... Todo parece estar sacado de un cuadro. Y ahora que las primeras gotas de lluvia se entremezclan con el apacible sonido del viento girando desafiante, todavía es mayor el espectáculo. Un juego de agua, sonidos y luces que vienen a hacer más llevadero este miércoles insulso. En cualquier momento el cielo va a romperse en mil pedazos. Y yo pensando que nunca llueve a gusto de todos.


Huele a calles mojadas. A tormenta de verano. A noche larga sin ti. Un viento revoltoso tuerce las esquinas de la ciudad mientras la extraña luz que precede a la lluvia tiñe de naranja y malva la tarde. Será que te extraño. O que ya se me hacen eternas las horas sin tu voz. Tal vez es que me siento exiliada de tus abrazos. La calle que veo a través del cristal cerrado de la ventana muestra el paisaje desolador de un 3 de noviembre cualquiera en Sevilla. Las únicas almas que se dejan ver son las que habitan apenadas entre las paredes de esta casa que ya no soporta mi presencia y me lo demuestra haciendo resonar sus suelos a cada paso que doy. Parece que se retuerza de dolor, o que lance sus quejas invitándome a salir de aquí con la intención de no volver a pisarla nunca más. Ahora que empezaba a familiarizarme con los sonidos extraños, con las luces encendidas en mitad de la noche por una mano invisible, con las voces en la habitación desocupada de al lado, con los despertares repentinos en mitad de la madrugada... Pero me iré antes de que la lluvia que ahora parece no poder contenerse abandone esta ciudad. Y lo haré sin mirar atrás, como lo haría el que, convencido de ser dueño de su vida, abandona una etapa dispuesto a iniciar otra con todo el ímpetu del que puede valerse. Huele a calles mojadas. A tormenta de invierno. A noche larga sin ti. Huele a despedida cercana... y yo no tengo nada más que decir.

4 comentarios:

  1. Me quedo pensando un rato siempre q leo todas estas entradas y siempre llego a la conclusión de que a mi también me ocurren, estas cosas son preciosas. :)
    Sigue así! llegarás muy lejos

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  2. No se si esta mañana pensamos lo mismo,lo que se es que al mirar por la ventana observé que el cielo azul de siempre era diferente(tengo testigos xDDD)...no se porqué,algo me lo hizo pensar tal vez tu hayas descubierto el que fue...
    El final de la entrada es precioso.
    Seguir la vida es lo que nos hace vivir

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  3. si escribiera por cada dia que me sorprendes con tu ser tendria k tener toda mi vida para expresarlo, ya sea expresandolo con palabras que escribiendo, t doi todo mi corazon para expresarlo
    t kiero muchisimo ojitos guais no canbies nunca de los jamases ^^ se tu y siempre tu aunk eso no ace falta ni pensarlo :) animo con tu expresion escrita de lo que es la vida de una chica de 14 años con toda la vida pro delante espero k las cosas malas se conbiertan en buenas con el tiempo ese tiempo que te dedicara gente nueba y amores espero verdaderos :) y no me enrollo mas k seguro k tengo k escribir en el 21 ._. XD tkiero mucho ;)

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  4. Una voz para la eternidadjueves, noviembre 04, 2010

    La madurez del hombre(mujer) es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño, creo que es una buena carasteristica, para tus relatos.
    Tienes la madurez suficiente para pensar y actuar como un niño, la suficiente madurez para pensar que siendo o actuando como un niño te evadiras, y será el día soleado más perfecto.
    Otra entrada GENIAL :)

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Corazones rotos