martes, 20 de julio de 2010

2.


Cierta mañana de 1995, un 13 de diciembre a las 09:30 horas.
Una criatura llego al mundo, como millones mas han llegado, llegaron y llegaran. Aunque eso de llegaran, no es totalmente cierto, pero ¿hay algo cierto en esta vida?
Toda mañana comienza un reto, ese día comenzó el reto mas grande de mi vida, el vivir.
No se como fue, la verdad. Lo único que sé es que para dos padres ese día fue uno de los más grandes de su vida.
No me acuerdo de absolutamente nada de cuando fui niña, recuerdos sueltos que para poco me sirve.
Recuerdo, cuando iba a la guardería. Tenía una amiga, se llama Cristina. Cada recreo jugábamos a hacer croquetas con la arena, bajo un tobogán amarillo.
Soñábamos con ser las mejores cocineras del mundo. Claro… que para nosotras el mundo era Sevilla, no existía nada más fuera de ella. Conforme paso el tiempo, nos fuimos dando cuenta de que el mundo era millones de veces más grande que Sevilla, esta solo era un parte de otra gran parte, que a su vez pertenecía a otra y así sucesivamente.
El juego consistía en hacer una pelota de arena mojada, enterrarla en arena seca, y al poco tiempo la sacábamos y no se desmoronaba; ¡Ya teníamos el primer plato!
En las clases aprendíamos los colores en ingles, eso para mí era lo más complicado del mundo.
Despues juntas nos fuimos a preescolar, donde ya conociamos a gente de la guarde, pero conocimos a mucha mas gente.
Recuerdo a mi profesora, Carmen María, era la mejor profesora que habia en ese lugar, lo pensaba antes y lo pienso ahora.
En toda vida de mujer, a esa edad, estaba el niño de nuestros sueños, el chulo de la clase, que sin saber leer, te guiñaba un ojo y caias en coma.

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Corazones rotos