Mi vida es sencilla, siguiendo un mecanismo que siempre se
repite, como una pescadilla que se muerde la cola hasta la llegada de la muerte.
Mi vida se resume en olvidar. En olvidar, momentos que no llegarán, momentos
que sueño a todas horas y que no existen en una vida real. Momentos y
sentimientos del pasado que jamás volverán. Y personas que salieron por la
puerta de atrás, para no volver a entrar. Sin despedida, ni hostias, con la
palabra en la boca, y una rayada mental monumental. Personas, corazones, miradas
y sonrisas, que hace un tiempo que no se preocupan de si sigo viva, si me han
atropellado, que ya no recuerda ni el olor de mi piel, ni el de mi ropa, ni si
quiera que tengo una camiseta de los AC/DC. Y es que es así como hay que ser. Dejar
las cosas atrás, mirar para delante, y que esa persona o personas que
signifiquen para ti, la mitad de lo que significas tu para ellas. Es decir, nada,
absolutamente nada. Y despertar un día nuevo, sin saber su nombre, recordando
como era y como es tú vida, cuando no existían, como siempre. Sobreviviste 17
años, podrás hacerlo mucho más. Sólo se trata de valentía y orgullo, y cojones.
Y de tirar la toalla. De tirar la toalla, de una jodida vez. Porque tanto
arriesgar, nunca sirve para nada, mas que para que pierdas la batalla, como
siempre. La lucha termina, la guerra termina y siempre hay un vencido, se tira
la toalla y se mira hacia delante, olvidando y borrando aquellas cosas que ya
no te merecen la pena recordar, por cojones, por tus santos huevos, por tu
propio orgullo, y porque eres mas fuerte y mas valiente, que el león mas fiero
de la puerta del congreso de Madrid.
Y sí, comienza una nueva vida, como empieza siempre, como
lleva empezando dos inviernos seguidos. Echándole cojones, aceptando la derrota,
sabiendo con total seguridad y poniendo la mano en el fuego porque sabes que no
volverá, que esta vez no volverá, y que tú tampoco quieres que lo haga, por que
tu odio, y tu sentimiento de desprecio, es proporcionalmente el doble, del año
anterior.
Tío, sonrío, por que soy feliz, por que me sale de los
cojones, y por que a mi nadie me tumba. Y cuando se trata de echarle cojones a
la vida, aquí estoy yo, para hacerlo. Porque tengo mucha mas fuerza, de la que
creéis.

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Corazones rotos