domingo, 25 de noviembre de 2012

68.


Mi vida es sencilla, siguiendo un mecanismo que siempre se repite, como una pescadilla que se muerde la cola hasta la llegada de la muerte. Mi vida se resume en olvidar. En olvidar, momentos que no llegarán, momentos que sueño a todas horas y que no existen en una vida real. Momentos y sentimientos del pasado que jamás volverán. Y personas que salieron por la puerta de atrás, para no volver a entrar. Sin despedida, ni hostias, con la palabra en la boca, y una rayada mental monumental. Personas, corazones, miradas y sonrisas, que hace un tiempo que no se preocupan de si sigo viva, si me han atropellado, que ya no recuerda ni el olor de mi piel, ni el de mi ropa, ni si quiera que tengo una camiseta de los AC/DC. Y es que es así como hay que ser. Dejar las cosas atrás, mirar para delante, y que esa persona o personas que signifiquen para ti, la mitad de lo que significas tu para ellas. Es decir, nada, absolutamente nada. Y despertar un día nuevo, sin saber su nombre, recordando como era y como es tú vida, cuando no existían, como siempre. Sobreviviste 17 años, podrás hacerlo mucho más. Sólo se trata de valentía y orgullo, y cojones. Y de tirar la toalla. De tirar la toalla, de una jodida vez. Porque tanto arriesgar, nunca sirve para nada, mas que para que pierdas la batalla, como siempre. La lucha termina, la guerra termina y siempre hay un vencido, se tira la toalla y se mira hacia delante, olvidando y borrando aquellas cosas que ya no te merecen la pena recordar, por cojones, por tus santos huevos, por tu propio orgullo, y porque eres mas fuerte y mas valiente, que el león mas fiero de la puerta del congreso de Madrid.
Y sí, comienza una nueva vida, como empieza siempre, como lleva empezando dos inviernos seguidos. Echándole cojones, aceptando la derrota, sabiendo con total seguridad y poniendo la mano en el fuego porque sabes que no volverá, que esta vez no volverá, y que tú tampoco quieres que lo haga, por que tu odio, y tu sentimiento de desprecio, es proporcionalmente el doble, del año anterior.

Tío, sonrío, por que soy feliz, por que me sale de los cojones, y por que a mi nadie me tumba. Y cuando se trata de echarle cojones a la vida, aquí estoy yo, para hacerlo. Porque tengo mucha mas fuerza, de la que creéis.

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Corazones rotos