
Muchas veces nos toca ser a algunos esas personas que pese a
tenerlo todo y creer estar bien, en un momento en el que la vida nos saca esa
bandera blanca de la paz, la tregua, perdemos la brújula del destino y de un
momento a otro, en cuestión de segundo, nos perdemos.
Es prácticamente imposible encontrar el motivo, pero sientes
que no estas donde debes y no sabes volver, recuperar ese norte perdido.
¿Qué te pasa? Ni tu mismo eres capaz de resolver ese enigma
que aparece en formato de pregunta sencilla.
Soy de esas personas que nunca han tenido estabilidad y
cuando la ganan es cuestión de tiempo que en un segundo la pierdan y sean ellas
mismas las que en el fondo se pierdan.
Por eso llega un momento en el que ya no sabes que hacer y
te pierdes tanto, que te cambia, que pierdes seguridad, ilusión, paciencia,
lugares, gente y tampoco dejas que te encuentren e inconscientemente les pones
las cosas difíciles a los que lo intentan.
Realmente no sabes si lo que haces lo haces bien, mal, regular, pero sí, que crees hacer lo correcto, y a veces más que lo correcto, lo que necesitas en el momento. Y necesitamos que esa persona nos preste su tiempo, su estabilidad y nos de su seguridad en estos momentos, ya que si nuestro único pilar falla, ¿qué nos queda?¿Qué es de nosotros? Ni brújula, ni mapas del tesoro, ya solo dependes de ti mismo. Nuestra es la decisióbn de encontrarnos, buscar la salida y volver a ver la luz del sol, siempre y cuando nada ni nadie te lo impida.
Realmente no sabes si lo que haces lo haces bien, mal, regular, pero sí, que crees hacer lo correcto, y a veces más que lo correcto, lo que necesitas en el momento. Y necesitamos que esa persona nos preste su tiempo, su estabilidad y nos de su seguridad en estos momentos, ya que si nuestro único pilar falla, ¿qué nos queda?¿Qué es de nosotros? Ni brújula, ni mapas del tesoro, ya solo dependes de ti mismo. Nuestra es la decisióbn de encontrarnos, buscar la salida y volver a ver la luz del sol, siempre y cuando nada ni nadie te lo impida.
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Corazones rotos