domingo, 22 de julio de 2012

66.

El mundo esta lleno de personas andando de un lugar a otro , siete mil millones de vidas que seguramente tengan algo nuevo, diferente que contar algo que aportar. Pero entre las que no pueden, las egocéntricas y las que no quieren, pocos somos esos, que quizá no estando en la total condición de hacerlo por el o los motivos que sean, o bien nos apetece, lo necesitamos o simplemente queremos y teniendo la oportunidad, ¡lo queremos hacer!.

Muchas veces nos toca ser a algunos esas personas que pese a tenerlo todo y creer estar bien, en un momento en el que la vida nos saca esa bandera blanca de la paz, la tregua, perdemos la brújula del destino y de un momento a otro, en cuestión de segundo, nos perdemos.
Es prácticamente imposible encontrar el motivo, pero sientes que no estas donde debes y no sabes volver, recuperar ese norte perdido.

¿Qué te pasa? Ni tu mismo eres capaz de resolver ese enigma que aparece en formato de pregunta sencilla.
Soy de esas personas que nunca han tenido estabilidad y cuando la ganan es cuestión de tiempo que en un segundo la pierdan y sean ellas mismas las que en el fondo se pierdan.
Por eso llega un momento en el que ya no sabes que hacer y te pierdes tanto, que te cambia, que pierdes seguridad, ilusión, paciencia, lugares, gente y tampoco dejas que te encuentren e inconscientemente les pones las cosas difíciles a los que lo intentan.

Realmente no sabes si lo que haces lo haces bien, mal, regular, pero sí, que crees hacer lo correcto, y a veces más que lo correcto, lo que necesitas en el momento. Y necesitamos que esa persona nos preste su tiempo, su estabilidad y nos de su seguridad en estos momentos, ya que si nuestro único pilar falla, ¿qué nos queda?¿Qué es de nosotros? Ni brújula, ni mapas del tesoro, ya solo dependes de ti mismo. Nuestra es la decisióbn de encontrarnos, buscar la salida y  volver a ver la luz del sol, siempre y cuando nada ni nadie te lo impida.

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