martes, 7 de diciembre de 2010

30.

(Hoy habla Borja)

Creí que sabía lo que era el dolor y
me equivoqué otra vez.

El dolor no esta sentado en tu habitación mientras escuchas música que te devasta y sientes que el mundo va en cámara lenta, porque tu corazón ha sido metafóricamente hecho trizas ya que la sociedad no te entiende y tu ropa no se ajusta a la moda actual.


La vi, tan rápidamente como cuando una farola en la noche te hace ver durante unos segundos a tu sombra.
La vi, tan de refilón que ni me fijé en ella.

El dolor no está sentado en la cocina cuando estas llorando en un rincón después de haber terminado con esa pareja que te ha engañado después de tanto tiempo... Y no puedes pensar en nada más y el pecho te duele tan fuerte que piensas que ya nunca podrás volver a ser feliz como antes.

Dolor no es pensar que eres la persona más repulsiva y miserable del mundo y que nadie podrá entender como te sientes..

Eso no es dolor...

El dolor esta sentado en una habitación de un hospital, en la que abundan las sonrisas forzadas, dolor es ahuyentar las lágrimas corriendo por tu barbilla y que tu mente se siga infectando de recuerdos felices de la infancia, malditos recuerdos felices que solo te inundan de más oscuridad, el dolor es la mirada fija en la cara que amas y solo poder ver y saber que nada de lo que hagas podrá resistir a los demonios cuando ellos ya han devastado, y comenzando a cerrar la puerta tras de ti y no puedes hacer nada, todo esta dicho, ya nada importa. Solo sigues respirando el aroma amargo que desprenden esos momentos.

Dolor es, no haber dicho te quiero suficientes veces, ni haberte tomado la vida enserio, dolor es amar un corazón... es amar algo que no sabes cuanto podrá durar.

Cuando supe la primera vez que hablamos que me iba a enamorar de ella, cuando lo vi en sus ojos, cuando sentí que mi corazón quería salir de su sitio palpitando con tanta fuerza, cuando comprobé que las mariposas de los nervios existen, en ese momento conocí el dolor. Aun fuese el dolor de la mano con la alegría.

Era tan perfecta.
La primera vez que salimos juntos, lo supe.
Supe que era ella.
Desde el principio entre nosotros se podían ver esos lazos que poco a poco se han ido uniendo, hasta el punto de poder abrirme a ella.
No me suelo abrir a nadie, pero me miraba en esos ojos, que la mayoría de las veces estaban apagados pero cuando brillaban como el sol, relucía tanta felicidad y rebosaba tanta alegría, que me obligaba a hundirme en ella y a disfrutar del momento.

Con ella conocí el dolor de poder perderla, con ella conocí la ilusión de poder tenerla, con ella conocí la alegría de ser amigos, con ella conocí la bondad del ser humano, con ella conocí la perfección, con ella conocí el amor, y el más doloroso de los placeres.


Brillaba hasta en los días de lluvia, brillaba hasta con la ausencia del sol, brillaba en una noche sin estrellas.

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Corazones rotos